El pequeño García Aranda Sigue los Pasos de su Padre como Árbitro

Posted By on feb 26, 2002


(Aula de El Mundo)

Se llama José María García Aranda Álvarez y tiene ocho años. Si te gusta el fútbol y lo practicas desde pequeñito, seguramente te sonará su nombre. Y es que este pequeñajo es el hijo de un reconocido ex árbitro internacional, que lleva su mismo nombre y apellidos. A los siete años ya decidió que quería ser árbitro. Y a pesar de su corta edad, José María ya ha comenzado a arbitrar partidos de alevines. Este chaval, como siga teniendo las cosas tan claras, seguro que llegará a ser un verdadero profesional.

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Se dice que de tal palo, tal astilla, y esto es lo primero que te viene a la cabeza cuando conoces la trayectoria del jovencísimo José María García Aranda Álvarez. Responde a nuestras preguntas con cierta timidez, y es que, claro, cómo se va a imaginar un niño de ocho años que puede levantar el interés de tanta gente por querer arbitrar partidos de fútbol.

La respuesta puede estar en su corta edad y en que ha aprendido todo lo que sabe del arbitraje de un ex colegiado veteranísimo: su padre. José María García Aranda se muestra muy orgulloso de que su hijo mayor haya decidido seguir sus pasos, aunque afirma que “nunca le he motivado, siempre le he dejado libertad para decidir lo que quisiera”.

García Aranda júnior decidió que quería ser árbitro con tan sólo siete años. Se dio cuenta de que le gustaba el fútbol, pero “como no me gusta jugar, prefería arbitrar, como mi padre”. Así, empezó arbitrando partidos en su colegio y este año ya ha comenzado a nivel profesional en partidos de la liga pre-alevín y alevín.

Su primer partido oficial, Aluche-Carabanchel, lo arbitró en enero. “Lo pasé muy bien”, afirma José María, que parece ser no se amilanó a pesar de que los jugadores eran mayores que él. Y es que, normalmente, los árbitros más jovencitos, suelen tener entre 12 y 13 años.

El pequeño José María dice que lo “admira todo de su padre” y que, desde luego, ha tomado ejemplo de él. Esperamos que todo su esfuerzo le lleve a lo más alto en su carrera como árbitro.

Papá

“Pensaba que mi hijo José María no iba a querer seguir mis pasos”

S. L. O.
En su primer partido lo hizo muy bien. Tenía mucha ilusión y demostró valor y una gran formación en el ámbito humano”. Así de orgulloso se mostraba José María García Aranda sénior, al relatarnos cómo fue la primera incursión profesional de su hijo como árbitro.

El ex colegiado internacional, que tantos partidos ha arbitrado, afirma que se sorprendió cuando el pequeño José María le dijo que quería ser árbitro. “Pensaba que no le iba a gustar, ya que mi profesión siempre me ha apartado en muchas ocasiones de él”, afirma el ex colegiado.

José María García Aranda júnior se queja de que, no sólo era por los partidos de Liga, sino por sus múltiples viajes para arbitrar encuentros europeos. Pero, aún así, el pequeño aprendiz de árbitro decidió seguir los pasos de su padre.

A José María, que estudia 3º de Primaria, no le gusta sólo arbitrar partidos. También le encanta esquiar y está aprendiendo a tocar el piano. “En esto se diferencia de mí, que tengo un oído malísimo”, afirma su padre. García Aranda no cree que la saga continúe con su hijo de cinco años, Carlos, quien se mostró tajante cuando le preguntaron si él también quería arbitrar: “Yo lo que quiero es jugar”, afirmó.

Vocabulario

ARBITRO. Es el principal juez del partido. Aplica el reglamento, señala el principio y final del partido, sortea los campos de cada equipo, señala las faltas y escribe el acta con todas las incidencias del encuentro.

ARBITRO ASISTENTE. Hay dos y apoyan la labor del árbitro en el partido, desde la banda. Su función es la de indicar cuándo el balón sale de las líneas (córner o saque de banda) que delimitan el campo, señalar los goles y el fuera de juego.

CUARTO ARBITRO. Se sitúa en los banquillos y está de reserva por si uno de los árbitros asistentes se lesiona. Su labor es la de controlar los cambios de jugadores durante el partido y señalar el tiempo añadido al juego.

FALTAS. Las señala el árbitro. Pueden ser de libre directo, si es muy grave y/o se realiza cerca de la portería, o de libre indirecto, cuando hay juego peligroso pero sin excesiva gravedad.

TARJETAS. Es el mayor castigo que da el árbitro a los jugadores. La amarilla se aplica cuando el árbitro lo cree conveniente. La roja significa expulsión (también con dos amarillas) y se suele dar cuando la acción del jugador es especialmente violenta y peligrosa para el equipo contrario.

Fuente: Aula de El Mundo